Olvido + Solaz

sábado, marzo 12, 2011

Ayer Almería recibió a una de las personalidades, y personajes, de la música española desde hace más de treinta años: Alaska junto a Nacho Canut en el dúo Fangoria. Junto a ellos estará el grupo almeriense Proyecto Solaz, en una nueva oportunidad de compartir escenario con grandes nombres.

A estas alturas, todo parece haberse dicho y escrito sobre Olvido Gara y sus proyectos; sin embargo, siempre es un placer analizar a este icono (vivo) de la historia musical de España. Para empezar, no está mal lo de ‘icono’: si algo ha sabido hacer a la perfección Alaska es transmitir una imagen y una actitud, que le han permitido liderar varias bandas a principios de los años ochenta sin apenas conocer la técnica musical, aunque a decir verdad, por aquel entonces había muchos que tampoco lo hacían y saltaron a los escenarios impulsados por una nueva ola de libertad y un bendito desenfreno cultural en lo que se llamó ‘la movida’. Un fenómeno que, más allá de calificaciones, impulsó ciertas tendencias ‘underground’ a los medios nacionales, y algunas pasaron el examen de la moda efímera del nuevo progre, eso sí, con un conflicto generacional inevitable. (Mike Olfield, cuando se le preguntó sobre el punk en sus inicios – del que tanto le debe Alaska -, respondió: “¿Punk-rock? Nunca oí hablar de eso.”)
Alaska supo (o tuvo la suerte) de rodearse de músicos con ambición y talento como lo fueron Carlos Berlanga y Nacho Canut, la base de los famosos Pegamoides y Dinarama. De temas maravillosamente primitivos como ‘Odio’, cuando Alaska ya había pasado la lluvia dorada de ‘Pepi, Luci y Bom’, o el emblema pop de ‘Bote de Colón’, llegaron a los inolvidables ‘Ni tú ni nadie’ (1984), con una producción notable, o ‘Rey del glam’ (1984); ambos son hit que serán recordados en esta nueva gira de Olvido-Canut que los presentan algo remozados, con esa sensación agridulce de la obra de arte restaurada que ha perdido el romanticismo de la ruina y el encanto de lo añejo; una nueva visión ‘a lo Fangoria’, con un electro-pop que desde 1989 sigue cosechando éxitos bailables como ‘No sé qué me das’ (‘Naturaleza muerta’, 2001).

Compartiendo escenario con los veteranos están los almerienses Proyecto Solaz. Es un grupo que siempre parece estar en progresión, quizá por su inagotable ambición que les ha llevado a compartir escenario, entre otros, con Vetusta Morla en junio de 2009. Siempre apostaron por la contundencia y el riesgo de influencia indie, algo que es de agradecer y que les ha posibilitado estar en las listas de mejores EP de 2010 con su ‘Energía libre’ (disponible en su web): una puesta al día en estudio de antiguos temas entre los que destacan la majestuosa ‘Dioses de sesión’ y la evocadora ‘San Pedro’, aunque se echa de menos la versión más accesible de ‘Psilocibe’.

Foto: teleprensa.es

Des hommes et des Dieux (2010)

lunes, febrero 28, 2011

Sinopsis: Un monasterio enclavado en las montañas argelinas, en los años 90... Ocho monjes cristianos franceses viven en armonía con sus hermanos musulmanes. Pero paulatinamente la violencia y el terror se instalan en la región. A pesar de las crecientes amenazas que los rodean, la decisión de los monjes de quedarse a cualquier precio, se hace más firme día tras día...

Ver a estos monjes cistercienses en un monasterio al Norte de África encerrados, cantando cada noche a su amado ‘Señor’ me parece surrealista y enigmático a la vez que bello (ocasionalmente), aunque el excesivo uso que Xavier Beauvois le da acaba por resultar aburrido y repetitivo.

Todo en el comienzo de esta película transmite paz, calma, asistimos a la rutina diaria de estos hombres en un ejercicio naturalista (el trabajo en el huerto, la consulta del doctor, los cantos, los rezos) y antes de que te des cuenta estás inmerso en el mundo de estos monjes, donde más allá de la religión te llega la comunión que tienen con el pueblo musulmán y esa bondad que emanan tanto de sus palabras como de sus miradas (todos los actores están geniales, no destacando ninguno sobre los demás, gran acierto por parte del director).

Cuando llega el miedo, lo fastidia todo…y nunca mejor dicho, esa llegada del miedo que todo lo arrasa consigue también que zozobre un poco la película. La amenaza del integrismo musulmán, del propio ejército francés, las armas, la sangre, convierten la película en una sucesión de imágenes de claustros decidiendo su marcha del monasterio o no, rezos y cantos a Dios, planos de duda de fe y demás figuras retóricas bastante manidas como por ejemplo esa secuencia del monje despidiéndose del ¿lago? o caminando bajo la lluvia, etc., convirtiendo la película en algo más monótono.

Otro factor en su contra es conocer el desenlace de los hechos. Desde el principio sabemos el trágico final de éstos monjes y aunque al principio logras un poco escapar de esa idea, en el momento que aparece la amenaza aparece con ella la idea de la muerte, y ésta ya no se te va de la cabeza el resto del metraje…cada vez que llaman a la puerta, cada vez que ven la televisión, todo irremediablemente te reconduce la mente a la tragedia final.

La película tiene momentos muy bellos, otros aburridos donde te descubres pensando en lo sucio que tienes el pelo, pero sin duda, lo que más empeora la película es lo que yo llamo el ‘Síndrome Passionofthechrist’ (‘The Passion of the Christ’, 2004, Mel Gibson), alargar tanto el final conocido por todos sólo hace que te aburra y que te llegue menos dicha tristeza o pena que intentan transmitir.

Änjl

Lennon, el 'faratao'

jueves, febrero 24, 2011

Es humanamente imposible huir de las efemérides en este mundo (penosamente a veces) interconectado. Todos los días son 'días de'. Sin duda, pensando en la salud mental, deberíamos seleccionar cuatro fechas destacadas y homenajearlas como se merecen. Pongamos, por ejemplo: 20 N (la democracia se abre paso), 11 M (la Historia de España cambia), 11 S (la política mundial cambia) y 8 D (el arte se pone de luto). Todas son de muertes, y es que quizá sea lo único recordable y lo único que deja consecuencias, para bien o para mal. Dejando al margen el conocido adagio 'muérase y conviértase en leyenda', el 8 de diciembre de 1980 la música se hizo un poco más pobre con el asesinato de John Lennon.

Desgraciadamente, son abundantes los tópicos que suelen rodear a las celebridades. Si por desgracia están muertas, aparecen hasta ametralladoras de lugares comunes. 'Give Peace a Chance', 'la culpa de todo la tiene Yoko Ono' y 'Lennon y McCartney son incompatibles' son algunos de los tópicos sobre el británico universal. Su figura artística es tan grande que parece un insulto tratarla de manera tan superficial, como su reducción a icono pacifista con su 'bed-in' en 1969, cuando un año antes ya había gritado por la paz: 'Pero si llevas retratos de Mao, / de ningún modo vas a hacerlo con nadie' ('Revolution'); o su espíritu contestatario en la devolución de la medalla como Miembro de la Orden del Imperio británico, cuando cantando las injustamente infravaloradas 'I Wanna Hold your Hand' o 'She Loves You' revolucionó sociedades y cambió el mundo junto a su compañero Paul. Probablemente influyó más en la gente con sus golpes de flequillo que en las multitudinarias manifestaciones por las calles de Nueva York.

Y también revolucionó España. Y quizá Almería. O más bien Almería lo cambió a él, porque por aquel 1966 poca gente de nuestra tierra se enteró de su visita para rodar la surrealista película 'Cómo gané la guerra'. Muchos periodistas, nacionales y extranjeros, persiguieron al Beatle, mientras que los paisanos (extras, trabajadores de hostelería...) veían aquel Rolls-Royce negro bajando el Paseo, y dentro, un guiri moderno, un 'faratao', como lo calificaba uno de aquellos almerienses, que no podía comprender la importancia de estar delante de John Winston Lennon.
Un período que para el resto del mundo libre y de la evolución de la música significó la puerta a una nueva revolución: los Beatles nunca más serían los Beatles; no por lo que destacaban en titulares los panfletos de la época ('¡Lennon con el pelo corto y con gafas!'), sino porque era el fin de una época. Dieron un salto adelante, encabezando la psicodelia, y demostrando que su fenómeno traspasaba cronologías o modas, aunque aquel veinteañero Lennon que parió 'Strawberry Fields Forever' en Almería aún no era consciente.

Nuevo martes de Banderines

martes, febrero 22, 2011

EL POETA GRANADINO RUBÉN MARTÍN PARTICIPA ESTE MARTES EN LOS BANDERINES DEL ZAGUÁN



El ganador del Premio Andalucía Joven de poesía estará acompañado por el guitarrista Raúl David Navarro

MARTES 22 DE FEBRERO, 22h

PUB ZAGUÁN (C/ SAN LEONARDO 40), ALMERÍA


Los Banderines del Zaguán traen este martes a sus recitales a un poeta joven pero de una calidad contrastada como es el granadino Rubén Martín. La lectura de sus versos estará acompañada por la música de otro joven artista, el guitarrista Raúl David Navarro y además, de fondo, se proyectarán diferentes imágenes seleccionadas por el poeta. El acto se completará con una selección musical preparada por Rubén Martín que sonará en el bar tras el recital, en una sección clásica ya de los banderines, llamada Poeta dj! Siguiendo la premisa que caracteriza a este proyecto, palabra, melodía y proyecciones se unirán para dar un matiz diferente, más amable, a estos actos literarios.


El poeta de este martes, Rubén Martín, es una de las voces jóvenes más interesantes del panorama poético actual. Nacido en Granada en 1980, este poeta y traductor consiguió el Premio Andalucía Joven de Poesía en el año 2006 por su libro Radiografía del temblor, publicado un año después por la editorial Renacimiento. Su obra ha aparecido en numerosas publicaciones y se le ha incluido en antologías como Palabra sobre palabra, Andalucía poesía joven o Poesía por venir. Como traductor ha publicado recientemente, en la editorial Bartleby, la edición y el prólogo de Poemas a la muerte de la autora estadounidense Emily Dickinson.


Junto a él estará otro granadino, el músico Raúl David Navarro. Nacido en Baza, pero afincado en Almería desde hace años, este artista diplomado en Magisterio Educación Musical, comenzó a tocar en directo a los catorce años y desde entonces ha participado como guitarrista, bajista o batería en diferentes aventuras musicales. Ha colaborado, entre otros, con la banda almeriense Los reincidentes y en estos momentos participa en dos proyectos de diferentes estilos, el grupo de blues Bluesstres y una banda de funk.


Relatos del Vértice (XII)

domingo, febrero 13, 2011

—¿Qué tal, Ecce?— preguntó con desgana Braulio.
—Como siempre. ¿Por qué preguntas!
—Estupendo— musitó Braulio, cansado de una actitud que se venía repitiendo desde hacía mucho tiempo.
—Enfádate todo lo que quieras y déjame con mi copa. Cuando uno pierde — prosiguió con voz recia y segura, pontificando— posee el derecho a repetir los errores todas las veces que hagan falta. Errores que me mantengan en este estado de anestesia mental donde puedo fluir libremente, sin importarme; pero no durará mucho, te lo aseguro. Ya me levanté una vez y lo volveré a hacer.

Ecce no dijo nada más en toda la noche. Se quedó sentado en el taburete con la mirada fija en su copa. No pensaba, tan solo estaba. A pesar de que lo repetía siempre que podía, ya no recordaba aquella gesta, cuando se levantó.
















'La máquina de escribir'
Los Planetas
Tema integrado en el álbum 'Pop' (1996)

By Yusuf Islam

miércoles, febrero 02, 2011


Don't be shy just let your feelings roll on by
Don't wear fear or nobody will know you're there
Just lift your head, and let your feelings out instead
And don't be shy, just let your feeling roll on by
On by

You know love is better than a song
Love is where all of us belong
So don't be shy just let your feelings roll on by
Don't wear fear or nobody will know you're there
You're there

Don't be shy just let your feelings roll on by
Don't wear fear or nobody will know you're there
Just lift your head, and let your feelings out instead
And don't be shy, just let your feeling roll on by
On by, on by, on by, on by...

















'Don´t Be Shy'
Cat Stevens
Tema integrado en la banda sonora de la película 'Harold y Maude' (1971)

ELISA K (2010)

sábado, enero 29, 2011

Sinopsis: A Elisa, que cumplirá once años en verano, le gusta su nuevo vestido blanco con lazos azules. Pero falta muy poco para que todo deje de tener importancia. El amigo de su padre le ha hecho llorar y después le ha dicho: "Si dejas de llorar, te regalaré una pulsera de plata". Nadie se da cuenta de lo que ha pasado. Elisa está un poco extraña y nada más. Hasta que pasan catorce años, cuatro meses y algunos días y llama a su madre para decirle, asustada: "Ayúdame, acabo de recordar una cosa horrible".

Una película rodada por dos directores, dos formas distintas de ver una realidad, puede ser un acierto o un GRAN fracaso

Cuando leí que el director de esa obra ochentera de culto quinqui ‘Barcelona Sur’ (1981), Jordi Cadena, había estrenado su nueva película, y que compartía dirección con Judith Colell, aquella autora de ’53 días de invierno’ (2006) que tanto sorprendió hará unos cuantos años, no pude más que sentir curiosidad… Dos estilos en principio tan alejados uno del otro al servicio de una misma historia. Por supuesto, es fácil pensar que han pasado veinte años desde la ópera prima de Cadena, y que en éste intervalo de tiempo ha podido evolucionar, involucionar o simplemente cambiar su estilo, pero parecía más como una colaboración típica de cantantes de misma firma discográfica 'obligados' a trabajar juntos.


La película empieza en una bonita Barcelona rodada en blanco y negro, y la historia, a pesar de su horrible uso de la voz en off, consigue atraparte por momentos. Vale que esa voz en off es completamente fiel al relato de Lolita Bosch, pero es excesivamente literario y cargante…o pretencioso, como se le quiera llamar. Y es que pretensión es lo que le sobra a esta película por todas partes y lo que hace que te chirríe un poco el ‘todo’, el conjunto de la obra, pero esto se va perdonando durante los primeros 45 minutos gracias a la actuación de Clàudia Pons, a la maravillosa fotografía en blanco y negro, a algunos planos muy elaborados y el uso de ciertas elipsis y recursos muy logrados.

Todo esto se derrumba, cuando a partir de esos 45 minutos el estilo de la película da un giro de 180º, y nos traslada abruptamente a una ciudad europea en color, cámara en mano recordando un poco al amado/odiado Dogma 95 que tantos ríos de tinta hizo correr, aunque más cercano al Alejandro González-Iñárritu de ‘Amores Perros’ (2000) o ’21 Grams’ (2003), donde esa cámara ‘loca’ persigue el dolor y la desesperación de sus personajes. Sobra decir que Colell, responsable de esta segunda parte, no es Iñárritu, y el resultado es muy desigual, nada empático y aburrido.

El conjunto de la película, pues, es bastante inconexo, insulso y sin alma…donde un Cadena completamente reinventado, responsable de la primera parte del film, apenas consigue salvar una película mal planteada desde el principio, quedando un experimento de estilo interesante a ratos y ridículo a otros, saliendo peor parada la parte de Colell tanto a nivel de dirección como de actuación.

Änjl