Des hommes et des Dieux (2010)

lunes, febrero 28, 2011

Sinopsis: Un monasterio enclavado en las montañas argelinas, en los años 90... Ocho monjes cristianos franceses viven en armonía con sus hermanos musulmanes. Pero paulatinamente la violencia y el terror se instalan en la región. A pesar de las crecientes amenazas que los rodean, la decisión de los monjes de quedarse a cualquier precio, se hace más firme día tras día...

Ver a estos monjes cistercienses en un monasterio al Norte de África encerrados, cantando cada noche a su amado ‘Señor’ me parece surrealista y enigmático a la vez que bello (ocasionalmente), aunque el excesivo uso que Xavier Beauvois le da acaba por resultar aburrido y repetitivo.

Todo en el comienzo de esta película transmite paz, calma, asistimos a la rutina diaria de estos hombres en un ejercicio naturalista (el trabajo en el huerto, la consulta del doctor, los cantos, los rezos) y antes de que te des cuenta estás inmerso en el mundo de estos monjes, donde más allá de la religión te llega la comunión que tienen con el pueblo musulmán y esa bondad que emanan tanto de sus palabras como de sus miradas (todos los actores están geniales, no destacando ninguno sobre los demás, gran acierto por parte del director).

Cuando llega el miedo, lo fastidia todo…y nunca mejor dicho, esa llegada del miedo que todo lo arrasa consigue también que zozobre un poco la película. La amenaza del integrismo musulmán, del propio ejército francés, las armas, la sangre, convierten la película en una sucesión de imágenes de claustros decidiendo su marcha del monasterio o no, rezos y cantos a Dios, planos de duda de fe y demás figuras retóricas bastante manidas como por ejemplo esa secuencia del monje despidiéndose del ¿lago? o caminando bajo la lluvia, etc., convirtiendo la película en algo más monótono.

Otro factor en su contra es conocer el desenlace de los hechos. Desde el principio sabemos el trágico final de éstos monjes y aunque al principio logras un poco escapar de esa idea, en el momento que aparece la amenaza aparece con ella la idea de la muerte, y ésta ya no se te va de la cabeza el resto del metraje…cada vez que llaman a la puerta, cada vez que ven la televisión, todo irremediablemente te reconduce la mente a la tragedia final.

La película tiene momentos muy bellos, otros aburridos donde te descubres pensando en lo sucio que tienes el pelo, pero sin duda, lo que más empeora la película es lo que yo llamo el ‘Síndrome Passionofthechrist’ (‘The Passion of the Christ’, 2004, Mel Gibson), alargar tanto el final conocido por todos sólo hace que te aburra y que te llegue menos dicha tristeza o pena que intentan transmitir.

Änjl