Lennon, el 'faratao'

jueves, febrero 24, 2011

Es humanamente imposible huir de las efemérides en este mundo (penosamente a veces) interconectado. Todos los días son 'días de'. Sin duda, pensando en la salud mental, deberíamos seleccionar cuatro fechas destacadas y homenajearlas como se merecen. Pongamos, por ejemplo: 20 N (la democracia se abre paso), 11 M (la Historia de España cambia), 11 S (la política mundial cambia) y 8 D (el arte se pone de luto). Todas son de muertes, y es que quizá sea lo único recordable y lo único que deja consecuencias, para bien o para mal. Dejando al margen el conocido adagio 'muérase y conviértase en leyenda', el 8 de diciembre de 1980 la música se hizo un poco más pobre con el asesinato de John Lennon.

Desgraciadamente, son abundantes los tópicos que suelen rodear a las celebridades. Si por desgracia están muertas, aparecen hasta ametralladoras de lugares comunes. 'Give Peace a Chance', 'la culpa de todo la tiene Yoko Ono' y 'Lennon y McCartney son incompatibles' son algunos de los tópicos sobre el británico universal. Su figura artística es tan grande que parece un insulto tratarla de manera tan superficial, como su reducción a icono pacifista con su 'bed-in' en 1969, cuando un año antes ya había gritado por la paz: 'Pero si llevas retratos de Mao, / de ningún modo vas a hacerlo con nadie' ('Revolution'); o su espíritu contestatario en la devolución de la medalla como Miembro de la Orden del Imperio británico, cuando cantando las injustamente infravaloradas 'I Wanna Hold your Hand' o 'She Loves You' revolucionó sociedades y cambió el mundo junto a su compañero Paul. Probablemente influyó más en la gente con sus golpes de flequillo que en las multitudinarias manifestaciones por las calles de Nueva York.

Y también revolucionó España. Y quizá Almería. O más bien Almería lo cambió a él, porque por aquel 1966 poca gente de nuestra tierra se enteró de su visita para rodar la surrealista película 'Cómo gané la guerra'. Muchos periodistas, nacionales y extranjeros, persiguieron al Beatle, mientras que los paisanos (extras, trabajadores de hostelería...) veían aquel Rolls-Royce negro bajando el Paseo, y dentro, un guiri moderno, un 'faratao', como lo calificaba uno de aquellos almerienses, que no podía comprender la importancia de estar delante de John Winston Lennon.
Un período que para el resto del mundo libre y de la evolución de la música significó la puerta a una nueva revolución: los Beatles nunca más serían los Beatles; no por lo que destacaban en titulares los panfletos de la época ('¡Lennon con el pelo corto y con gafas!'), sino porque era el fin de una época. Dieron un salto adelante, encabezando la psicodelia, y demostrando que su fenómeno traspasaba cronologías o modas, aunque aquel veinteañero Lennon que parió 'Strawberry Fields Forever' en Almería aún no era consciente.

1 comentario(s):

vivi dijo...

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